Por cien millones: un secuestro sin manual de instrucciones.
"Quini no encajaba en el modelo de fútbol moderno"
"No me imagino ni a Vinicius ni a Mbappe llevando su vida. Quini representaba una cercanía y una normalidad que hoy se ha perdido"
"Los jugadores de antes estaban mucho más pegados a la sociedad"
(Nacho G. Velilla, creador de la serie)
¿Quien no recuerda películas como "Los tramposos" o "Atraco a las 3"? Sus personajes eran delincuentes no profesionales que tenían la virtud de ganarse la simpatía del espectador. Aquí en esta serie ocurre lo mismo, gracias al guión y a sus excelentes interpretaciones, acabamos simpatizando con ese trio de perdedores, con esa España bondadosa a la que siempre le toca perder y que no es mala ni cuando se lo propone.
Aunque parezca inverosímil ocurrió de verdad: tres mecánicos zaragozanos en paro, sin antecedentes delictivos y agobiados por la falta de trabajo, deciden secuestrar a un personaje famoso, en este caso Enrique Castro "Quini", el máximo golpeador de los años 80, con la esperanza de llevarse cien millones y aliviar sus precarias vidas. Este secuestro improvisado, sin experiencia, sin medios y sin un plan premeditado aunque parezca increíble se alargó durante veinticinco dias, se llevó a cabo poco después del 23 F y se convirtió en uno de los episodios más mediáticos de la epoca.
La serie es ágil, humana, divertida aunque no olvida su trasdondo social. Convierte un episodio de nuestra historia reciente en un retrato de la época. La ambientacion está muy lograda recreando tanto el zulo como las tascas de barrio, las discotecas en sótanos, el portal real donde fue secuestrado o el bar donde compraban los bocadillos para el futbolista. Refleja con gran realismo las desigualdades sociales, una sociedad que vivía el fútbol como un escape colectivo y que a través de las revistas del corazón aspiraba a vivir como los famosos mirando con deseo los productos que ofrecían los escaparates aunque la gran mayoria no se lo pudiera permitir.
El reparto es un acierto. Raúl Arévalo, Vito Sanz y Nacho Guerreros como secuestradores y el resto de secundarios hacen unas soberbias interpretaciones aportando una mezcla de comicidad y desamparo. Agustín Otón, con su parecido físico, su acento y sus gestos construye un Quini cercano y humano que sabe perdonar.
El guión se mueve con delicadeza entre el drama y la comedia, roza la caricatura, pero no frivoliza a los personajes, humaniza tanto a Quini como a los secuestradores porque lo que refleja es dramático : pobreza, ignorancia, un buen hombre privado de libertad y familias desesperadas. Deja bien patente que, a pesar de todo, eran buenas personas que actuaron forzados por sus circunstancias. A los nostálgicos nos vienen a la memoria Berlanga y Azcona. El enfoque de la historia es muy parecido a algunas de sus películas.
"Por cien millones" es una comedia sin grandes pretensiones para pasar un buen rato y recordar nuestra historia reciente. Me hubiera gustado que otro capítulo recogiera la parte final, el juicio y lo que pasó después. Eso se cuenta con letreros informativos muy rápidos dejando un poco "coja" la historia.
Es una apuesta segura para los que busquen historias basadas en hechos reales contadas con originalidad y comedias con trasfondo social ambientadas en los 80. No es una serie solo para fútboleros, yo no lo soy y me divirtió, así que no hay excusa para pasar de ella.
Titulo: Por cien millones
Serie de tres episodios de 50 minutos
Género : Comedia basada en hechos reales
Guionistas y directores: Nacho G. Velilla y Oriol Capel
Reparto: Raúl Arévalo, Vito Sanz, Gabriel Guevara, Agustín Oton, Natalia Huarte, Aixa Villagran, Maria de Nati, Emilio Palacios, Nacho Guerreros, Jorge Asin
Fotografia: Andre Ortoll
Disponible en Movistar Plus

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