Calle Malaga: la vejez como territorio de libertad.
“Una, aunque tenga 80 años, tiene que hacer lo que le dé la gana y no dejarse influir por lo de alrededor” . “En los papeles que te dan, normalmente vas a pasar por el sanatorio o te mueres”. “En este momento me siento más libre que en toda mi vida, y no tengo ningún escalón que subir ni ninguna persona que conocer” ( Carmen Maura, actriz protagonista) Este bonito cartel y las liberadoras palabras de Carmen Maura son la antesala perfecta para una película que elige desterrar el edadismo de una forma amable y reivindicar la capacidad de elegir, amar y reinventarse cuando la sociedad parece decidida a encasillar a los mayores. Lo aborda con sutileza apartandose del melodrama e introduciendo situaciones cómicas que alivian el dramatismo de su planteamiento. Tánger, calle Málaga. Allí vive Maria Ángeles, una española de 79 años cuya rutina está hecha de pequeños rituales: asomarse al balcón para hablar con los vecinos, cuidar las plantas, escu...