Stoner: un clásico imprescindible.
La belleza puede surgir de lo más humilde cuando un escritor sabe mirar con precisión.
A veces la literatura ilumina aquello que parecía destinado a permanecer en la sombra.
He recuperado este clásico que leí hace tiempo y he vuelto a emocionarme con su historia. Es uno de esos libros que permanecen durante años en la memoria, y cuando vuelves a leerlo, te dejan pegado a sus páginas porque lo importante no es lo que ocurre sino cómo está contado, los sentimientos que despierta: frustración, tristeza y en las páginas finales serenidad y una paz cuya emotividad es difícil de igualar.
El texto comienza cuando el protagonista ya ha muerto y un narrador advierte que leeremos sobre un hombre sin importancia. Nos traslada a la Universidad de Missouri, primera mitad del siglo XX. Un granjero pobre le sugiere a su hijo que si estudia en la Facultad de Agronomia, la tierra les dará más rendimiento. El hijo acepta la decisión de su padre, estudia y por las noches repite las mismas tareas que hacía antes en una granja donde le dan alojamiento a cambio de su trabajo. Un día descubre que su verdadera vocación está en la literatura, cambia su plan de estudios y pasa cada momento que tiene libre en la biblioteca de la universidad. Se convierte en profesor universitario y, a partir de ese momento, su vida se desarrolla entre aulas, investigación académica, relaciones personales complejas y una existencia rutinaria y aparentemente vacía de emociones.
¿Por qué Stoner es tan especial? Primero porque representa a quienes viven sin estridencias pero con una dignidad constante. No todas las vidas están marcadas por grandes acontecimientos, pero eso no las hace menos importantes. Después, porque el estilo narrativo de Williams avanza con un ritmo pausado pero con una carga emocional que se va acumulando de forma silenciosa. Al principio el personaje puede parecer pasivo, distante pero a medida que avanza la historia nos seduce y nos conmueve al ver cómo encara las injusticias, los fracasos y las hostilidades profesionales con un estoicismo cargado de dignidad. Su bondad y su integridad lo hacen entrañable y lo convierten en espejo de nuestras propias dudas e indecisiones.
Y por último porque tristemente John Williams, su autor (cuya vida fue un reflejo de su personaje) publicó el libro en 1965, pasó sin pena ni gloria y cuando murió en 1994 las necrológicas destacaron más su labor como educador que como escritor. Los norteamericanos desdeñaron la obra, hasta que la escritora francesa Anna Gavalda la tradujo a su idioma, luchó contra viento y marea para que se editara en otros países europeos y consiguió el reconocimiento que se merecía hasta ser considerada como una novela de culto, catalogada por muchos como "obra maestra".
Stoner requiere pausa, atención y cierta predisposición emocional porque lo que hace es invitar a la reflexión, cuestionar la idea de exito y centrarse en la belleza de lo cotidiano. Es una lectura tranquila, diferente y, a su manera, enriquecedora. Si eres adicto al éxito, no la leas. Si buscas la belleza de lo cotidiano, esta novela te maravillará.
Para lectores perezosos, ahí queda el enlace si prefieren escuchar un resumen del libro en el podcast "Un libro, una hora" de Antonio Martínez Asensio
https://youtu.be/d11xenzOYUc?si=-N9rQqN0lAVjesF-
Titulo: Stoner
Autor: John Williams
Género : Narrativa contemporánea
Traductor: Antonio Díez Fernández
Editorial: Baile del Sol
Fecha de la edicion de bolsillo: 2018
Numero de paginas: 246
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