Naza: una realidad que el mundo no debe olvidar.
"El principal cuartel general militar israelí está situado en el corazón de la ciudad. Muchos de los que lideraron la campaña a favor de los bombardeos viven en Tel Aviv y forman parte de la élite social e intelectual israelí, la que se opone a Netanyahu. La película demuestra el papel que tuvieron, un recordatorio de que, para cometer una atrocidad a semejante escala, debe involucrarse toda la sociedad"
( Yuval Abraham y Rachel Szo,directores)
El documental coproducido por The Guardian se apoya en una seria investigación periodistica procedente de fuentes internas que describen procedimientos, criterios y sistemas utilizados en la selección de objetivos militares. Los soldados de las Fuerzas de Defensa de Israel (DFI) revelan como trabajan con la tecnología y la IA para señalar los objetivos y eliminarlos, sean niños o adultos, y cómo se aprovechan del hambre y la desesperación para acabar con ellos. "No recogíamos los cadáveres, los perros se los comían" cuenta uno de los soldados. Una matanza diseñada como un videojuego en el que las vidas humanas ni cuentan ni interesan.
Los directores podrían haber usado imágenes, pero no lo han hecho porque el horror no está en lo que vemos, sino en las palabras y en los silencios mientras contemplamos apartamentos, carreteras, rascacielos aparentemente ajenos a todo lo que ocurre a 60 Kms . Es espeluznante escuchar a los protagonistas de la matanza disecciónar el mecanismo que el estado israeli diseñó para aniquilar una civilización. El horror no está sólo en lo que hacen, está en las ideas inculcadas a los responsables de llevar a cabo el exterminio y en la propaganda para deshumanizar a los gazaties que continuamente escupen los medios de comunicación a la sociedad israelí. Otra vez el odio.
El revuelo y la indignación que ha provocado en Israel su pase en los festivales de Venecia y San Sebastián han provocado que los militares que intervinieron en el documental hoy se encuentren en paradero desconocido ante las amenazas de Netanyahu de detenerlos y procesarlos. Los directores también han sido acusados de traidores y amenazados con ser privados de la nacionalidad. Sin duda es un documental controvertido y que no pretende convencer a los convencidos sino confrontar con los negacionistas.
Al finalizar la película, cuando aparecen los créditos, se percibe un silencio incómodo que obliga a pensar y que apunta directamente a la conciencia del espectador. Está ahí para que miremos allí donde otros apartan la vista y recordar que detrás de cada decisión estratégica y de cada informe hay vidas humanas. Cuando un documental consigue que no olvidemos eso puede decirse que el periodismo y el cine han cumplido su misión.

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