Rondallas: una caricia para el alma.
"Esa mezcla de folklore y heavy metal me voló la cabeza. Lo primero que me llamó la atención fue que esas rondallas fueran tan desconocidas, ya no solo en España, sino también en Galicia. Y sentí como si hubiese encontrado una perla en una ostra. Pensé: 'Eso qué bonito es y que ganas de enseñárselo al mundo'"
(Daniel Sánchez Arévalo, guionista y director de Rondallas)
Para entrar con buen pie en el año, mi cuerpo pedía a gritos una comedia. Una historia como ésta que me alejara del pesimismo de los informativos y de un futuro plagado de incertidumbres. Y Rondallas lo consiguió. Durante dos horas me dejé llevar y disfruté de una buena historia y de unos excelentes numeros musicales con esas agrupaciones folkloricas gallegas que compiten contra pueblos vecinos por la mejor coreografia.
La historia cuenta cómo un pueblo de pescadores gallegos que todavía sufre las consecuencias de un naufragio ocurrido hace dos años, decide revivir su rondalla para participar en el concurso anual que tiene lugar en Vigo y dejar atrás el duelo, sanar heridas a través de la música y encontrar de nuevo la ilusión.
Como un tapiz se van desplegando relaciones familiares, amistades auténticas, amores juveniles, dolores y glorias con unos personajes, cada uno con sus bondades y defectos, cuyas vidas se mueven entre la frustración de lo que les arrebataron y la esperanza de salir del bache. Lo que más resalta en la película es la superación colectiva, el coraje y el valor que despliega la comunidad para tratar de cerrar las heridas del pasado. Frente al desánimo, una solución comunitaria para unir y levantar el ánimo.
Hay un despliegue absoluto en las escenas de actuación de las rondallas, rodadas con emoción, ritmo y unos planos generales muy bien conseguidos. Me encantó la intriga final en la elección de la canción que el grupo interpreta en el certamen, que no voy a revelar pero que consigue conjugar tradicion folklorica y heavy metal. También es un acierto las pequeñas secuencias que se entremezclan con los créditos, dando continuidad a las historias y a unos personajes de los que cuesta despedirse porque es difícil no encariñarse con ellos.
Esta trama coral requiere unos actores que se impliquen al máximo. Y lo consiguen todos ellos. "Hicimos equipo, familia. En un mundo en el que domina la cultura del yo, necesitamos ayudarnos y apoyarnos en el otro. Y Rondallas habla de eso, de lidiar con la pérdida y con el dolor haciendo desaparecer el individualismo, de tejer una suerte de red que nos permita sobrellevar la pena. Pone en valor el poder de lo comunitario, que, al final, es lo que nos va a salvar" señala Javier Gutiérrez. A mí me encantaron las interpretaciones de Tamar Novas, divertido en su ingenuidad y su contrapunto, Carlos Blanco, el "yayo".
Un guión bien escrito sobre una historia muy humana, una dirección que brilla en la puesta en escena, un grupo de actores entregados a sus personajes, buena música y la espectacularidad de los paisajes gallegos, ¿se puede pedir más?
Disfrutemos de películas como ésta para luchar contra el sino de unos tiempos crispados en los que el individualismo campea a sus anchas. Reivindiquemos lo común dentro de nuestra propia comunidad, de hacer nuestro lo que es de todos. Es verdad que es cine popular, imperfecto en algunos matices de las historias, pero nos divierte y nos hace más humanos. Y ahí está su principal valor.
Titulo: Rondallas
Género: Comedia
112 minutos
Dirección y guión : Daniel Sánchez Arévalo
Reparto: Javier Gutiérrez, Maria Vázquez, Judith Fernández, Tamar Novas, Carlos Blanco, Fernando Fraga, Marta Larralde, Lola López Rodríguez, Marcos Pereiro
Música : Federico Jusid
Fotografia: Rafa García
Estrenada en España el 1 de enero de 2026

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